
Hoy día 17 quería que hubiera salido el sol pero ha decidido ocultarse una vez más.
Rup me esperaba a la hora convenida, las 8,30 hrs de la mañana, para acercarme a Gokharna a despedirme de toda mi gente.
El tráfico comienza a crecer, aunque debido a las restricciones de gasolina, el número de vehículos se ha reducido considerablemente.
Ya estoy en una fase en la que todo va a ser lo último que haga en las próximas 24 horas : La última vez que vea Boudhanath, la última vez que escuche pitidos y también el último adiós.
Le pido a Rup que me deje junto al Templo de Gokharna, quiero llegar caminando. Son las 9,15 de la mañana cuando llego. Ya han terminado con la comida. En la cocina están con la limpieza, y algunos niños y niñas ya tienen puesto el uniforme del colegio.
He llegado ligero de equipaje, solo vengo con una bolsa de plástico con todas las copias de las fotos reveladas. Devi , la enfermera se encarga de hacer los diferentes montones, para después entregárselos a ellos y ellas. Es un momento excitante. Les apasionan las fotografías, pero no se las entregarán hasta la vuelta del colegio. Yo ya no estaré.
El tiempo corre. Se acercan las 10 de la mañana, que es cuando les dije que me despedía. Cuando faltan 5 minutos, veo que bajan con una enorme bandeja y un montón de “algo” cubierto por un papel de periódico.
Rup me esperaba a la hora convenida, las 8,30 hrs de la mañana, para acercarme a Gokharna a despedirme de toda mi gente.
El tráfico comienza a crecer, aunque debido a las restricciones de gasolina, el número de vehículos se ha reducido considerablemente.
Ya estoy en una fase en la que todo va a ser lo último que haga en las próximas 24 horas : La última vez que vea Boudhanath, la última vez que escuche pitidos y también el último adiós.
Le pido a Rup que me deje junto al Templo de Gokharna, quiero llegar caminando. Son las 9,15 de la mañana cuando llego. Ya han terminado con la comida. En la cocina están con la limpieza, y algunos niños y niñas ya tienen puesto el uniforme del colegio.
He llegado ligero de equipaje, solo vengo con una bolsa de plástico con todas las copias de las fotos reveladas. Devi , la enfermera se encarga de hacer los diferentes montones, para después entregárselos a ellos y ellas. Es un momento excitante. Les apasionan las fotografías, pero no se las entregarán hasta la vuelta del colegio. Yo ya no estaré.
El tiempo corre. Se acercan las 10 de la mañana, que es cuando les dije que me despedía. Cuando faltan 5 minutos, veo que bajan con una enorme bandeja y un montón de “algo” cubierto por un papel de periódico.

Salimos a la calle, En las escaleras de entrada al edificio, lugar de reunión al atardecer para tomar los últimos rayos de sol, están casi todas. Los pequeños y las mayores. destapan la bandeja. Se han entretenido en hacerme hasta siete collares de flores para colgármelos del cuello. Debo decir que a partir de ese momento no fui capaz de articular palabra, ni tampoco de mirar a los ojos de nadie. Tengo un recuerdo de mirada perdida, de mirar pero no ver. Los pequeñines, las mayores me fueron poniendo los collares, y por primera vez, después de cada collar, aplaudían.... , me ponían arroz rojizo en la frente. Fue muy emocionante e inolvidable. Me cogí la bici, y el último adiós se lo dí desde la puerta de salida. 50 manos agitándose para decir adiós, imponen!!!, y esa es la última imagen que me quedó de Gokharna. Una imagen distorsionada por las lágrimas.