
Muchas cosas son las que se han podido hacer con los beneficios de la venta de los calendarios y de las diferentes aportaciones personales, que serán concretadas y listadas al final de mi estancia de este ano en Nepal, pero solo una de ellas tiene un significado muy especial y da que pensar. Cuando llegue a Sattigata pregunte cuales eran las necesidades mas perentorias. Me dijeron que cada una de ellas necesitaba un caja para guardar su ropa. La caja es de metal y tiene las dimensiones de una de nuestras maletas de viaje. No tienen armarios. Sus pertenencias las guardan debajo de la cama en sendas bolsas de plástico. A día de hoy, 28 de Octubre hemos conseguido una caja por cada una de las niñas ( 14 ). Han empezado a colocar sus ropas, sus collares, su saris, sus camisetas, sus recuerdos, sus fotos. Mas de una deja la caja por la mitad. Las mas afortunadas las llenan hasta los topes. Dentro de esas cajas esta su vida entera. Solo tienen eso, como pertenencias. En nuestra sociedad necesitamos una casa para guardar nuestras cosas, y cuando cambiamos de domicilio necesitamos un camión. Estas niñas y millones de personas en el mundo solo necesitan una maleta. He tenido la oportunidad de viajar con ellas, cuando por algún motivo organizativo las desplazan a otro lugar. Solo emplean dos segundos en coger su casa: cerrar el candado y echársela al hombro.
Hoy he visto que una de las niñas solo tiene : 2 jerseys, 2 pantalones, un gorro de lana y un cepillo de dientes "cuasi" desgastado y lo mas importante de todo: su sonrisa y su dulzura.