"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

jueves, 28 de julio de 2011

ADIOS!!!

Otoño de 1991. Kathmandú.
Con el afán de profundizar en el conocimiento de la ciudad, Marta ( mi enamorada en aquel momento ) y yo, decidimos dirigirnos a uno de los lugares más emblemáticos de Kathmandú : Swayanbunath ( El Templo de los Monos ).
Subimos unos 365 escalones. Hacía calor. Entramos a refrescarnos a un pequeño bar, en las cercanías de la stupa.
Un bar de no más de 4 metros cuadrados. Nos atendió una joven mujer tibetana.
Su madre, no más de 50 años, venía de cumplir con el ritual de su religión. Dar vueltas y vueltas a la stupa vecina.
Vestía el hábito de monja tibetana. Color burdeos. Pelo corto. Solo hablaba tibetano. Su hija nos ayudó a comunicarnos con ella.
Desde aquel momento cada vez que volvía a Nepal, la primera cosa que hago es subir a saludarlas.
Siempre es un placer el reencuentro.
Las condiciones en que ellas dos viven es muy deplorable. Recuerdo que una vez les dejé escrita mi dirección y teléfono para que contactarán conmigo en el momento que lo necesitaran.
Nunca me llamaron. Las ratas que pululan a su alrededor, se comieron aquel papel.
Igualmente recuerdo un año, en el que la salud no le iba bien a la "mamá". Me fui con ella a una consulta de un médico tibetano o lo que fuera, en las cercanías del templo.
Mi mentalidad occidental no me dejó tranquilo con el diagnóstico. Padecía dolores abdominales. No me lo pensé dos veces. Hablé con su hija y con un monje del monasterio. Les dí dinero ( no importa cuanto ) con la obligación de que al día siguiente se fueran a un médico.
Así fue. La hicieron una analítica completa. Diagnosticaron su problema de infección intestinal. La medicaron y salvó su vida.
Todos los años voy a verlas.
Siempre nos alegran los  reencuentros. La "mami" siempre me dice que cada año estoy más joven. Me acaricia. Me sonríe. Su hija traduce lo que ella quiere decirme. Nunca ha aprendido nepalí.
Cada año les ayudo en lo que puedo ( la venta de los calendarios ayuda bastante ). Ella siempre me hace regalos.
Su hija me cuenta que cada día que sale a rezar ( dar vueltas a la stupa ), pide por mí y por los míos para que nos vaya bien.
Ayer, Jose,  un nuevo amigo que tengo, y que pasó a visitarlas me dio una triste noticia.
Aquella "mami" tibetana que tenía,  ha fallecido. Ha dejado este mundo. Ya no pasea. Ya no reza. Ya no sonríe. Ya no habla.
Habrá sido incinerada y sus cenizas se habrán fundido con la tierra.
Que  descanse en paz

miércoles, 6 de julio de 2011

100 DIAS

El 100, es un número emblemático.
Cien años hacen un siglo. A los 100 grados hierve el agua.
Los políticos hacen balance de su gestión en los primeros 100 días de su mandato.
Siempre quedan 100 días para que llegue un momento bien sea querido o no deseado.
Gabriel García Márquez, creo que ya no se acuerda , que un día escribió : Cien años de soledad.!!!
En 100 años todos calvos....
Dentro de cien días subiré la escalerilla de un avión con rumbo conocido : Kathmandú.
Allí me encontraré con toda mi gente, que tanto deseo encontrarme.
Hace unos días me enteré de una buena noticia, fruto de la coincidencia.
En Gaushala ( Kathmandu ) hay un hospital oftalmológico ( Eyes Hospital ), y que está muy cerca de Maiti Nepal.
Diariamente son muchas las personas que allí acuden, para revisiones, diagnóticos, visitas a los allí hospitalizados. Humildes hombres, mujeres y niños han de hacer interminables colas para ser atendidos.
Kanchi de 27 años ( nombre supuesto ), hacía cola para una revisión ocular.
Kanchi había sido vendida en un prostíbulo en Indía por la cantitad de 50.000 Rupias ( unos 500€ ) bajo una falsa promesa de trabajo. Después de 2 meses y 10 días pudo escaparse después de una rocambolesca huida. En el transporte de un burdel a otro, pudo saltar del autobus, y con la ayuda de un policía pudo ser devuelta a Nepal.
Maiti Nepal se hizo cargo de ella a la llegada a Kathmandú.
En el Hospital, Kanchi iba acompañada por un amigo. Esperaba a que le llegara su turno.
Cambió la mirada y reconoció a una persona. Su corazón comenzó a latir sin control.
A 10 metros de ella se encontraba Nakul. Un siniestro ser humano. Era su secuestrador !!!. El que la vendió a un burdel en New Delhi.
Kanchi con una sangre fría digna de mención, salió del hospital con mucha tranquilidad, se acercó a la comisiaría de policía de Gaushala, a 5 minutos a pie del hospital.
Existía una denuncia previa. 
La policía se dirigió al hospital.
Nakul charlaba amigablemente con su tío, que iba a entrar a una revisión rutinaria.
Nakul no pudo entrar a la consulta. Fue detenido y, esposado fue conducido a la comisaria.
Es un traficante de seres humanos bien conocido en los círculos del hampa.
Maiti Nepal se encargará de los trámite jurídicos, para que termine con sus huesos en la cárcel. Probablemente le caigan 20 añitos. Es decir 7300 días.
Si Nakul quiere hacer la cuenta atrás de 100 en 100 ( como yo ) ha de contarlo 73 veces!!!.
Cuando llegue a Kathmandú me veré sumergido en múltiples historias con final feliz, como éste o no!!!
100 días y 15 escalones de la escalerilla de un avión me esperan.