"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

domingo, 15 de noviembre de 2009

UN FINAL MAS


Después de las tormentas las batallas, ... hay momentos para la paz y el descanso son las 12,30 de la mañana del día 13 de Nov. del 2009. Estoy sentado en una terraza en Bakthapur, situada en lo alto de un edificio. Corre el viento, el sol es muy agradable. Se dejan ver las montanas y desde la tranquilidad del lugar escucho la banda sonora de esta ciudad: "Om mani padme hum". Desde aquí he decidido escribir mi ultima crónica en esta moderna bitácora, en la que visitantes del mundo entero se aventura a leer.
Todo ha terminado nuevamente. Espere 330 días para venir, y casi 35 han pasado como un suspiro.
He tenido todos los momentos imaginables: mucha alegría con risas incontrolables, mala salud durante la diarrea que me mataba, la herida del pie que extrañamente ha tardado en curarse, lágrimas, malos sueños, insomnio, desaparición para solucionar problemas... Y como siempre he de quedarme con muchos recuerdos que se almacenan en mi retina : sonrisas de niños, niñas, hombres y mujeres ( los que han estado por estos lares saben de lo que hablo ), imágenes de sufrimiento cuando hombres y mujeres transportan en sus espaldas decenas de kilos : frigoríficos, armarios, sillas, sacos de patatas, cemento ... caras de paciencia de los/as que se buscan la vida montándose un pequeño puestecito para vender cacahuetes, o rabanos o acelgas, o naranjas o patatas... tienden un plástico en cualquier parte, se sientan en el suelo y esperan a que alguien compre algo. Imágens de pequeñajos que con solo levantar dos palmos del suelo colaboran en el sustento de la familia. Recuerdo a dos pequeñajas de menos de medio metro que cortaban hierba, y el haz que habían preparado era acorde a su tamaño. ¿Darían de comer a vacas también de medio metro de altura?.
Otro recuerdo tiene que ver con una pequeña jaula de de 1,50 x 1 x 1, con asientos corridos en ambos lados, sobre un triciclo. En su interior iban 10 niños. 5 a cada lado. Un fibroso joven en chancletas, los transportaba. Era el autobús del colegio!!!.
Recuerdo las cara de tristeza de las niñas de Sattigatta, cuando me despedí de ellas, o de los imponentes Himalayas, que desde el avión pude ver cuando regresaba a Kathmandu.
Cientos de imagenes y que solo las ve uno mismo, y que mientras viva y tenga memoria, se me quedaran en lo mas profundo de mi cerebro y de mi corazón. Este tipo de viajes es siempre emocional. 35 días llenándose de emociones no tiene precio.
Si el Alzheimer me ataca, tengo la seguridad que las sonrisas de estas gentes se me quedaran para siempre.
Siempre tengo que agraceder la hospitalidad que me han brindado.
Mañana día 16, me lo dedicare a mi mismo, para poner todo lo vivido en orden y volver a casa con la satisfacción del deber cumplido.
Aún me queda una triste despedida.
Antes de volar, escribiré una carta de agradecimiento a todos aquellos/as que en España recaudaron dinero para hacer la vida un poco mas fácil a los/as que aquí habitan, y relacionaré una larguísima lista de cosas que se han podido hacer.

NAMASTE!!!

2 comentarios:

Gabriel dijo...

नमस्ते

Te quedan otros 330 para volver.

Juan Ignacio dijo...

Tú viaje toca a su fin, ya queda menos para el año próximo.
Saludos.