
Cuando era pequeño solía escuchar un pareado castellano que decía : " a las 10 en la cama estés". Si hubiera nacido aquí tendría que cambiar el dicho. No hay día que la luz se vaya. Cuando llega la hora de cenar, (7) es ya noche cerrada. Solo una noche hemos podido cenar con luz eléctrica, el resto de los días, a la luz de las velas que colocan por el patio.
Cenamos y comemos en la calle. Cada una tiene su rincón preferido. Sentaditas en el suelo y con mucho silencio cumplimos con uno de los momentos mas importantes del día. A mi me conceden el privilegio de sentarme en una silla. Otra silla al frente me sirve de mesa. Terminada la cena se termina el día. No hay luz, no hay televisión, no hay música... solo se escuchan los grillos, algún ladrido de perro en la lejanía o el llanto de un niño en la vecindad. Me siento en el patio, con ellas un ratito hasta que me marcho a dormir. Les doy las buenas noches y la luz de una vela me guiara para encontrar la cama. Un edredón de lana, un colchón de lana de unos 2 centímetros de grosor y un duro y potente almohadón me ayudaran a descansar. A las 5 de la mañana estoy mas fresco que una lechuga. El tiempo que pase en Sattigata haré efectivo el dicho : ' "a las ...8 ... en la cama estés".