"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 31 de octubre de 2018

AL ZOO





El 25 de octubre es el último día de vacaciones en el cole, por lo que he aprovechado para salir de excursión al Zoo de Kathmandú.
Hasta ayer por la tarde no sabían que nos íbamos a ir, por lo que fue una sorpresa cuando anoche se lo comunicaron.
 Me han contado que no han dormido bien, pensado es esta excursión.
A las 10 de la mañana nos esperaba el bus que había contratado.
En total hemos sido 52 personas. El bus no tendría más de 30 asientos por lo que han tenido que acoplarse como buenamente han podido.
Miraban por las ventanas el infernal tráfico de la ciudad. Cantaban... Iban muy contentas.
Conseguimos las entradas y comenzamos la visita.
A los 50 metros de la entrada había unos toboganes y columpios. Han salido escopetadas como si no hubiera un mañana.
Una actividad inusitada, que solo con esas edades se puede tener.
10 minutos de desfogue para continuar con lo nuestro.
El zoo de Kathmandú es un reflejo del pais. Animales muy mal cuidados, unas jaulas para salir corriendo. Y los animales... los mismos
de hace 15 años. El mismo elefante, los mismos rinocerontes, los monos ya con barba, y no digamos el pequeño parque de atracciones, que ya ni se ven por el mundo de lo viejo que es.
16 de ellas se montan en una atracción que tiene 4 helicópteros. Suben y bajan aleatoriamente, dan vueltas. Se los pasan bomba.. Que envídia!!!
Llega el momento de comer algo. Dentro no hay absolutamente ningún bar o restaurante.
Con 4 chicas mayores salimos a la calle para comprar lo que encontremos. Hay cientos de puestos donde venden de todo: bebidas, chuches, helados,..
Cuando empezamos a pedir, y en grandes cantidades, la señora no sabía donde meterse. 40 bolsas de "noodles" ( fideos secos y comestibles sin cocinar )
1/2 kilo de palomitas, otro tando de garbanzos fritos y 8 litros de refrescos de naranja y cola.
Ha hecho el día...
Ya dentro nos sentamos todos en un bajotechado circular. Con mucho orden distribuimos las viandas hasta que llega el momento de marcahranos.
Les había prometido que nos comeríamos un helado.
Nuevamente el muchacho del puesto móvil de helados ha alucinado... De repente hemos formado una cola de 50 niñas...
Otros heladeros que estaban al lado nos llamaban para que nos fuéramos con ellos...
Hemos tardado 20 minutos hasta que nos han servido a todos.
Una de las niñas estaba terminándose el cono, metiendo la lengua para seguir sacando sustancia. Una de las chicas mayores
se ha dado cuenta y le ha dicho que eso también se comía. La conclusión es que era la primera vez que comía un helado de cono.
Hemos pasado un día estupendo. Se han divertido un montón.
En el autobús al unísono me ha dado las gracias por el día que hemos pasado juntos. Yo también se lo he agradecido.
A mitad de camino, un porcentaje importante de niñas se las veía que los parpados les pesaban.. Estaban cansadas..
Y mañana al cole!!!!!

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