Tengo múliples vivencias de todo tipo, que llenan mi tiempo, y la mochila de los sentimientos.
Los buenos dias que me dan todos los días cuando salgo de mi habitación, son siempre de antología.
Para recordarlos siempre.
Ni que decir tiene que el té con galletas que me traen todas los días cuando está amaneciendo, me reconforta el cuerpo y el espíritu.
La primera comida fuerte es a las 8.30 de la mañana y la segunda cuando empieza a anochecer, sobre las 6 de la tarde.
Siempre hay una chica que me espera para cogerme de la mano y entrar juntos al comedor.
Otra que me prepara una tortilla francesa para añadir a las comidas. ( Me estoy poniendo de huevos hasta las orejas) tengo el cupo cerrado del colesterol para todo el año.
En Kathmandú en el colegio, hay dos pequeñajas que cuando salen al recreo o a la hora de la comida vienen a verme.
Me cogen de la mano y no se sueltan.
Dejan de jugar para estar conmigo. Incluso no dejan que nadie más se agarre a mi mano.
Aunque tenga momentos que tranquilamente puedo llevar cogidos hasta 4 niños o niñas de cada mano.....
Tengo otros momentos donde presencio sus crisis de nervios y sus peleas.
Cuando se ha despertado de la crisis, no recordaba nada.
Siento que mañana no podrá venir con todos al parque de atracciones.
El otro día tampoco pudo venir al paseo matinal.
Es una chica muy activa, jovial y muy cariñosa... Pero lo pasa mal cada vez que le llegan estos brotes.
Hay sinsabores, alegrías, diversión....
Por cierto, mañana en el parque de atracciones va a ser una nueva experiencia. Para algunas de ellas será la primera vez que pisen un lugar como ese.
Probablemente alguna pase miedo y no lo pasen bien.
Tienen sus facultades mentales algo tocadas, y no se sabe como van a reaccionar.
Sorpresa!! Sorpresa!!!.