"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

jueves, 29 de octubre de 2009

PICNIC

No habían salido los primeros rayos de sol cuando dan unos golpes en la ventana de mi habitación y la abren. Es una de las chicas que viene a avisarme que el te ya esta preparado. Ellas a tan temprana hora ya estaban dispuestas para salir de picnic. No en vano aun siendo noche cerrada y el gallo no hubiese cantado, ellas ya hablaban y gritaban como si el día hubiera despuntado.
Tenían prisa por salir. El bus contratado debería haber llegado pronto, pero hay un problema. Vienen a avisarnos. El camino de llegada al Hospice tienen un tremendo bache y el autobús no puede llegar a la puerta. Nosotros tenemos que ir a el. Cada una se coge un cacharro, la bombona del butano la cargamos en la bici e iniciamos el camino al bus a modo de serpiente multicolor ( el de ellas ) . Vamos a buscar al resto de las personas en Kakarvitta, hasta un total de 35.
En la parte superior del destarlalado autobús, se cargan todos los elementos necesarios, a la vez que la comida : platos, vasos cubos, grande boles para cocinar, arroz carne, vegetales leche en polvo, te, etc. Todo lo necesario para pasar un día de campo.
La carretera tiene el trafico habitual : bicicletas, gentes que caminan, motos, algún que otro coche, camiones y autobuses de transporte publico, que no dejan sonar sus estruendosos claxons.
En medio de tanto ajetreo veo en la lontananza un numeroso grupo de personas que caminan en la misma dirección. El autobús se va acercando. Es un cortejo fúnebre. Que entre 4 personas transportan en una camilla de bamboo. Va cubierto de prendas rojas y pétalos de flores. Con la cara al descubierto, se ve que es una anciana mujer. Caminan en dirección al rió cercano donde sera incinerada. Sus cenizas serán lanzadas al río y terminaran en el emblemático y legendario sagrado río Ganges.
La vida continua. Los niños van al cole, las mujeres venden sus frutas y verduras, los talleres de reparación de vehículos abren sus puertas, los conductores de rickshaws esperan clientes, etc..
La mañana es fresquita y el aire entra por las múltiples rendijas del bus. Ni que decir tiene que este autobús, como todos los que circulan por Nepal no pasarían una ITV.
Llegamos al punto convenido. Esta junto a un inmenso río, donde hace 25 anos construyeron unas presas con cascadas, para un proyecto de regadío en la zona. Ahí se quedó. No se continuo el plan de regadio. Parece ser que ahora quieren retomarlo. A la orilla del rio hay una gran explanada que sirve de lugar de asueto y picnic para muchos nepaleses.
Los nepaleses no tienen la mas mínima base de respeto al medio ambiente. Este bello lugar esta lleno de desperdicios : vasos de plástico, platos de papel, bolsas de patatas, papeles de chicles y caramelos, paquetes de tabaco, colillas, etc.
Nos instalamos. Se hacen fuegos parta calentar agua y preparar té ( esto es lo primero y principal ) Se monta el servicio de pelar patatas, cortar vegetales, cebollas, ajos, etc y poner el arroz a cocer.
Cuando todo esta listo hay tiempo para pasear, acercarse a la orilla del río y ver las cascadas, hacer fotos, bailar e incluso visitar a un “baba”: ermitaño hindú que infunde gran respeto entre los creyentes de su religión.
Han venido otros grupos de gente a hacer sus picnics particulares : jóvenes que han traído un ruidoso equipo de música, profesores de colegio, otro grupo de chicas muy bailarinas..
Alrededor han surgido pequeños negocios a modo de tiendas donde se vende de todo. Hay luz eléctrica que hace funcionar las neveras y para poder tomar de vez en cuando alguna bebida fresca.
Comemos desperdigados por la zona, y una vez terminado se pone la maquinaria en marcha de lavado de platos, vasos, etc.
Antes de limpiar los recipientes donde se cocino, se acerca una familia con bolsas de plástico vacías donde se les echa la comida sobrante. Hay latas vacías donde se echan los desperdicios. Todo servirá. Mas tarde se acercaran habitantes muy pobres que han encontrado este modo de vida para al menos poder echarse algo a la boca.
Regresamos a casa. Se lo han pasado fenomenalmente. En el autobús cantan y bailan. El conductor ha puesto la música a tope. Hemos de pararnos en el mismo punto de la mañana y formar una nueva serpiente multicolor.
Solo cenamos un plato de “noodles”. Nadie tiene hambre. Hay silencio. Se nota el cansancio. La luz se va. No hay nada mejor que hacer que irse a la cama.
Seguro que han tenido dulces sueños.

5 comentarios:

bitel dijo...

¡Que ricos los noodles!.Disfruta que te lo mereces.

Juan Ignacio dijo...

Hola, Pepo.
Aunque con algo de retraso, desde este lejano punto Europa te deseo un ¡Feliz Cumpleaños!
Namasté

Anónimo dijo...

He vivido tu "picnic" como si yo mism estuviera allí: el bus, el cortejo fúnebre, el río, los desperdicios de la gente,... el plácido agotamiento después de un día fuera de casa. Y después trato de imaginarme cómo terminas la jornada, que no cuentas: llegar al cybercafé, quizá bajo una luz mortecina y, en el recogimiento de la noche, regalarnos esta bella crónica, de la que despegan aves multicolores hacia el cielo. Gracias.

solomirartehastallegaralazul dijo...

francamente, pareces un tipo feliz, lo celebro....

PEDRO dijo...

Emilio. Sinceramente cuando me muevo por aqui lo soy en muchos momentos. Otros no tanto al ver y sentir cosas duras, pero cada vez que vengo por Nepal me relleno mi espititu de algo de humildad y de empatia.