"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CRONICA DE UNA DESPEDIDA ANUNCIADA

Momentos difíciles con la despedida
Las despedidas nunca son fáciles, sobre todo cuando hemos compartido momentos intensos, graciosos, de solidaridad, de regañinas, gritos y risas.
Siempre se cumple el mismo guión.: la recogida de flores para hacerme el collar de despedida, ponerse de tiros largos, pintarse los labios... todo ello para desearme un buen viaje.
Mirarnos a los ojos no es fácil. Siento a tristeza en su mirada y cuando llega el momento del adiós, las lagrimas surgen de forma incontenible.
Por primera vez he tenido que decir adiós desde dentro de una ambulancia. Único medio para poder salir, sin problemas con los piquetes de huelga.
Ya en el pueblo un grupo de niños con sus impolutos uniforme de colegio, los mismos que me he ido encontrando a lo largo de los días, me dicen adiós, con una sonrisa de oreja a oreja, que contrasta con la mía que se le añaden unos ojos turbios.
La espera en el aeropuerto de Badrapur se hace eterna.
Me refugio en un chamizo de bambú, a modo de bar-restaurante y una fría cerveza me ayuda a sobrellevar estos momentos de espera.
Un retraso de 2 horas. No me parece mucho con lo previsto por las consecuencias de la huelga de estos dias.
En Kathmandu hace frío cuando llego al atardecer. Incomparable con los agradables 27 grados de Sattigata.
Todo se acaba.

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