"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.". Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 9 de noviembre de 2011

BAJO LA LLUVIA, AL ATARDECER



REBUSCANDO ENTRE LAS OFRENDAS

 
Parece que la climatología se esta estabilizando, aunque amanezca nublado, según dicurre el día, el cielo se va limpiando de nubes y el sol comienza a calentar como corresponde a su función.
Con Ruben y su family hemos hecho un poco de turismo.
Comenzamos la jornada visitando las instalaciones de Maiti en Kathmandu. El silencio era absoluto ya que todos los niños estaban en el cole. No quisimos molestarlos. Solo pudimos entrar en la clínica donde están ingresados "los malitos". Desde bebes hasta adolescentes. Que culpa tiene uno de los bebes de ser seropositivo y de haber sido abandonado ? Todos los allí ingresados sonreían como su señal de identidad.
Caminamos hasta Pashupati, visitando el centro de Bienestar Social??? donde están acogidos los ancianos. Ancianos pobres de solemnidad, que viven en condiciones infrahumanas, pero al menos comen y duermen bajo techo.
En Pashupati, centro de peregrinación del mundo hinduista y lugar donde se producen las incineraciones, siempre esta vivo y siempre ocurre algún evento religioso que atrae cientos de peregrinos. Se mezcla el final de la vida con el día a día, de la forma mas natural. Incineraciones en curso y gente cantando y bailando  a solo dos pasos de la pira funeraria.
Sin prisas caminamos hasta Bouthanath otro de los centro religiosos por excelencia del mundo budista.
Mágico lugar donde los haya. Entorno a la stupa habitan miles de refugiados tibetanos, que un día tuvieron que abandonar su país. Monasterios por doquier.
Al amanecer y cuando cae el sol, los tibetanos cumplen todos los días con su ritual religioso, dando vueltas a la stupa en el sentido de la agujas del reloj. El numero de caminantes es simplemente impresionante.
Las nubes venían amenazando lluvia todo el día. En menos de un minuto comienza a jarrear. Y en menos de un minuto la plaza de vacía de gente, como por arte de magia. Todos nos refugiamos donde podemos. También somos refugiados!!!!!
Durante todo el día, trabajadores estuvieron pintando la stupa de blanco y la lluvia se encargo de despintarla. Las salidas del agua soltaban agua lechosa. Todo el trabajo de un día se diluyó en minutos.
Tuvimos que comprarnos unos impermeables para poder salir. Nos montamos en un minitaxi como pudimos. Un poco apiñados los que iban atrás. La vuelta fue divertida aunque los baches, me volvieron a dejar las lumbares algo tocadas.
UN MINUTO ANTES DEL DILUVIO...

1 comentario:

Jose dijo...

Me has puesto la piel de gallina recordando los sitios por los que paseaba hace tan sólo unos meses,que parecen años ya.
Ese olor a lluvia mezclada con incienso, cenizas, madera quemada...me vienen tantos recuerdos, tantos sentimientos, tantas experiencias.
Ya me contarás cómo van los viejitos, desde aquí les mando mi cariño.
Después de haber compartido con ellos unos días y experiencias tan personales, no hay día que no me venga a la cabeza su sufrimiento... y pobre de mí el día que no me acuerde de ello.
Un saludo