El final de la festividad más importante del mundo hindú ha llegado a su punto culminante, la imposición del tika en la frente.
Las familias se han encontrado, han intercambiado regalos, han tenido deseos positivos para el presente y para el futuro.
Todos los años ocurre lo mismo. Días de felicidad y de reencuentros y con la vuelta a la realidad todo el mundo se da cuenta que ha sido un sueño. Nunca dejan de soñar y siempre vuelven con los pies en la tierra, y seguir viviendo al día. El futuro no existe.
Las carreteras y las ciudades han empezado a tomar la frenética actividad de la vida corriente : atascos, polución, autobuses atestados de gente. Mucho bullicio en las calles.
Hay que buscarse la vida.
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