El jueves 29 amaneció sin amanecer. El sol no podía atravesar las nubes y cuando no sale el sol sentimos más humedad y algo de frio. Es lo que tiene el otoño en estos lares.
Desayunamos para llenarnos de energía, y me preparo para irme a Katmandú.
Según me calzo el último zapato ( 9.16 am ) , siento un estruendo a modo de bomba e inmediatamente un griterío fuera de lo normal. ¿ Qué ha ocurrido ? ¿ Dónde ? ¿En la calle o en nuestra casa?.
Me asomo a la terraza donde puedo controlar ambos lugares. No me puedo creer lo que ven mis ojos. Un poste de la luz
de cemento de unos 6 metros de altura se ha desplomado atravesando la calle, de un lado a otro.
En ese preciso momento estaba pasando un muchacho con su motocicleta. Fue afortunado pues se cayó sobre la primera rueda, pero, evidentemente le derribó, le rompió la visera del casco y se vio atrapado entre el gran amasijo de cables y transformadores. Fueron momentos de tensión y un joven aventurado se atrevió a sacarle. El herido estaba consciente porque se dolía de lo que le hubiera pasado. Pobre muchacho. Más de un hueso se le habrá roto. Un segundo después y le hubiese matado sin contemplaciones.
Desde la terraza de casa
Esto supuso que arrastró el cableado de la vecindad arrancando las conexiones de las casas más cercanas. Decenas de casas se quedaron, nos quedamos sin luz, sin internet, sin WiFi. Y lo que es peor, si la avería se mantiene en en tiempo se gastará el agua de los grades depósitos que todos tenemos en las terrazas superiores. El agua sube gracias bombas eléctricas.
Si no hay electricidad no hay agua. Que paradoja, el agua ayuda a producir energía. Y cuando no hay energía no hay agua.
Me marché a la oficina central para comentar el incidente. El plan B consistiría como sigue : Si el corte de luz persiste durante mucho tiempo nos evacuarían a todos/as a Gausala. Sin agua no podemos comer, no podemos lavarnos, los WC serían focos de infección, etc, etc.
En el autobús de ida pensaba que se iban a tirar varios días para arreglarlo. En este país todo va lento.
Cinco horas después vuelvo a casa y cual es mi sorpresa : el poste de cemento ya no bloquea la calle. Ha sido retirado. Una chica vecina me dice que han sido los vecinos los que se han armado de valor y lo han cuidado de en medio y veo que ha sido sustituido ese poste por uno metálico y a dos operarios encaramados en las alturas intentando restaurar el desaguisado.
A las 18.30 llega la luz. Griterío entre la vecindad. A las 18.40 se vuelve a ir y quince minutos más tarde se hizo la luz.
Parecía que todo se había arreglado.
Las previsiones meteorológicas hablaban de lluvia y así ha sido. Son ya más de 14 horas de lluvia persistente e intermitente a su vez. Y sin internet.
Al menos tenemos agua al haberse llenado los depósitos y con algún corte de luz.
SNo han terminado con un arreglo total










